Andrea Aguilar Córdoba
11 Marzo 2020•Actualizar: 12 Marzo 2020
El presidente Sebastián Piñera que retornó triunfante al Palacio de la Moneda en el 2018, luego de haber sido electo con un 54,5% de los votos, no es el mismo que decretó el estado de emergencia y sacó a los militares a las calles para controlar el estallido social que se desató desde octubre pasado en Chile.
Atrás quedaron los altos índices de popularidad de su primer año de gobierno, con una aprobación que se ha visto reducida apenas a un 11%, según la encuesta CADEM. También su rol de líder internacional fue opacado por la crisis interna que obligó a la cancelación de los dos eventos globales que debía acoger Chile en el 2019: la Cumbre APEC y la COP 25.
Sebastián Piñera se enfrenta a la mitad más dura de su segundo mandato con una agitación social sin precedentes y con el desafío de un plebiscito para cambiar la constitución heredada de la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990).
“La profunda crisis que se instala desde el 18 de octubre del 2019 es sin duda la parte más oscura de la actual administración. La dificultad para restablecer el orden público, la incapacidad para generar un pacto de gobernabilidad y el intento de tener una situación normalizada”, señaló a la Agencia Anadolu Marco Moreno, director de la Facultad de Gobierno de la Universidad Central de Chile.
Moreno asegura que, aunque los problemas por los que atraviesa Chile en la actualidad no son atribuibles en su totalidad al gobierno de Sebastián Piñera, las fallas de su gestión han elevado la tensión en las calles.
Sin embargo, el oficialismo ha hecho un llamado a conmemorar este 11 de marzo los dos años del gobierno del mandatario, que coinciden con la fecha en la que Chile recuperó su democracia con la elección de Patricio Aylwin en 1990, luego de casi dos décadas de dictadura.
“Es una fecha para reflexionar sobre cómo podemos lograr volver a tener el país que teníamos. Son tiempos complejos y si no somos capaces de avanzar, no podremos recuperar lo que somos”, señaló la presidenta del ultraderechista partido de la UDI, Jacqueline Van Rysselberghe.
Desde la oposición a Piñera se asegura que su gobierno no ha llevado adelante ningún cambio profundo, se ha apegado a una agenda social poco ambiciosa, en medio del contexto de tensión política y social que se vive en el país. “Veo que los dos años que vienen pueden ser todavía peores por la situación económica y porque el propio presidente ha dicho que no hay nada más que hacer en la agenda social”, aseguró el presidente del Partido Comunista, Guillermo Teiller.
Una visión compartida por la senadora Isabel Allende, nieta del expresidente Salvador Allende, quien enfrentó el golpe de Estado militar en 1973. La senadora asegura que no considera adecuado que en un acto del actual gobierno se mezcle la conmemoración del retorno a la democracia, algo que ha hecho que varios partidos anuncien que se marginarán de la celebración.
“No me puedo sentir interpretada por este gobierno con su mala gestión, su incapacidad de entender el contexto del estallido social, la necesidad de las reformas profundas, la sensación de abuso y de soberbia que la ciudadanía siente. Creo que no hay nada que conmemorar porque la democracia se ha debilitado producto de todo esto”, señaló Allende.
La Mesa de Unidad Social convocó a un paro nacional y a un cacerolazo para este miércoles en protesta por la gestión del mandatario al que le quedan por delante dos años más de gobierno, en los que deberá reajustar sus prioridades para que un Chile convulsionado pueda volver a sentirse orgullo de su democracia.