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¿Qué son los neuroderechos y cómo Chile busca ser pionero en legislar sobre este tema?

La discusión sobre los llamados neuroderechos, con los cuales se busca proteger la privacidad de los datos mentales, ya ha avanzado en el Congreso y se espera que sea aprobada en el 2021.

Andrea Aguilar Córdoba  | 07.01.2021 - Actualızacıón : 12.01.2021
¿Qué son los neuroderechos y cómo Chile busca ser pionero en legislar sobre este tema? (Inteligencia Artificial y Aprendizaje Automático de Industrias Aeroespaciales Turcas (TUSAS) - Archivo Agencia Anadolu)

CHILE

Por: Andrea Aguilar Córdoba

La preocupación por que la inteligencia artificial permita que en un futuro, no muy lejano, se pueda interferir el cerebro humano para insertar o cambiar pensamientos o conductas llevó a que el pasado mes de octubre se ingresara al legislativo chileno una reforma constitucional y un proyecto de ley para proteger la privacidad de los datos mentales.

“La reforma constitucional es para establecer la integridad del cerebro humano y que nadie pueda intervenirlo ni pueda violar sus autonomía, porque la mente es el espacio en donde reside la libertad y el libre albedrío de los seres humanos”, explica a la Agencia Anadolu el senador Guido Girardi, presidente de la Comisión Desafíos del Futuro del Senado.

Girardi, quien ha estado al frente de la iniciativa desde el comienzo, señala que el novedoso proyecto de ley contempla darle a los datos mentales el mismo estatus de los órganos para evitar que alguien puede traficar con ellos. De esta forma, se busca establecer los llamados neuroderechos como una nueva categoría de derechos humanos, lo que es compartido por miembros de la academia chilena.

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“Todo suena a ciencia ficción, pero hoy hay estudios en neurociencia que muestran que uno puede hacer modelos con inteligencia artificial, y tener una idea aproximada del tipo de pensamiento que las personas tienen. Se piensa que en una década, o más, la sofisticación de los lectores de actividad cerebral pueden tener mejores modelos y tener una mejor predicción de lo que piensan las personas”, explica a la Agencia Anadolu el director del Departamento de Neurociencia de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Pedro Maldonado.

Maldonado asegura que las preocupaciones éticas sobre las nuevas tecnologías tienen que ver con que los algoritmos de inteligencia artificial no contengan sesgos ni tampoco capturen información sin el consentimiento de la gente. “El que haya una interacción directa entre el cerebro y computadores a través de tecnología conlleva riesgos, que es lo que busca proteger la legislación de los neuroderechos. Ahí están especificados el derecho de la persona de mantener su integridad psíquica para evitar que haya pérdida en la privacidad y en las habilidades de las personas de poder tomar sus decisiones libremente”.

El origen de los neuroderechos

En el año 2017 el neurocientífico español Rafael Yuste y otros académicos de la Universidad de Columbia escribieron varias publicaciones en las que planteaban sus preocupaciones sobre darle una prioridad ética al desarrollo de la tecnología y a la forma en la que se relaciona con el cerebro de los seres humanos, lo que dio paso al concepto de neuroderechos que ya se ha empezado a abordar en países de la Unión Europea, en Estados Unidos y en Chile.

“Definen, por primera vez en la historia, la identidad mental como un derecho que no puede ser manipulado y que cualquier intervención, por motivos de salud, debe estar regulado legalmente. De ser aprobados, la Constitución chilena será pionera en esta materia y los proyectos serán un modelo a seguir en todo el mundo”, aseguró Yuste durante el lanzamiento de la iniciativa en el mes de octubre.

El neurocientífico, que también ideó el proyecto BRAIN de la administración Obama para mapear el cerebro, aseguró que la iniciativa presentada en el Senado chileno define cinco categorías de neuroderechos: derecho a la privacidad mental, a la integridad psíquica, a la capacidad de decisión, a la igualdad frente a las tecnologías de neuroaumentación y a la protección contra sesgos.

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El lanzamiento de la iniciativa en el país fue seguido, con mucho interés, por funcionarios de Naciones Unidas, quienes celebraron el paso dado por el Congreso para empezar a legislar sobre el derecho a la privacidad mental. “La iniciativa del Senado de Chile debe ser, no solamente aplaudida y apoyada, sino que debe servir de modelo para ser trasladada a los demás países del mundo y entre todos conseguir el objetivo de incorporar estos neuroderechos en la Declaración Universal de los derechos humanos, a través de mecanismos o protocolos que pueden adherirse o complementar los actuales artículos y compromisos”, aseguró el Alto representante de la Alianza Civilizaciones de la ONU, Miguel Moratinos.

Un debate con consenso

La idea de legislar para proteger los neuroderechos genera un consenso pocas veces visto en el ámbito de la política chilena, ya que es una apuesta que recibe apoyo del Gobierno y de sectores de izquierda y de derecha, así como de las principales universidades y de miembros de la comunidad científica.

“Los científicos chilenos celebran y aplauden la presentación de estos proyectos de ley que nos enorgullecen como país pionero en implementar esta iniciativa de neuroderechos que protejan a los seres humanos del uso de tecnologías invasivas que puedan afectar nuestro cerebro”, aseguró la presidenta de la Academia Chilena de Ciencias, Cecilia Hidalgo.

La idea de los impulsores de la iniciativa es que el Gobierno de Sebastián Piñera pueda llevar esta iniciativa a organismos multilaterales como Prosur y a la OEA para que otros países se sumen a la protección de los derechos sobre los datos mentales.

“La iniciativa presentada por la Comisión Desafíos del Futuro anticipa un debate de cómo la tecnología siempre debe tener consideraciones éticas, lo que es muy relevante de analizar, no solo en el marco de la comunidad científica, sino también en el contexto de toda la sociedad. El presidente se mostró muy entusiasta con este proyecto y planteó que puede socializarse a nivel latinoamericano para poder encontrar una resonancia de estos temas en la región”, afirmó el ministro de Ciencias de Chile, Andrés Couve.

Luego de que se apruebe esta legislación este año, los adelantos tecnológicos de compañías como Neurolink, del multimillonario Elon Musk, que buscan crear interfaces de cerebro a cerebro o de máquina a cerebro, así como los cascos de aplicaciones como Facebook manejados por inteligencia artificial, no podrán operar sin el consentimiento de los usuarios chilenos, quienes deberán otorgar un permiso explícito, similar al que se usa para participar de ensayos médicos, para permitir que estas tecnologías accedan a su privacidad mental.

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