Safvan Allahverdi
07 Noviembre 2017•Actualizar: 08 Noviembre 2017
El Consejo de Seguridad de la ONU emitió un comunicado condenando la violencia que ha forzado a más de 607.000 musulmanes rohinyá a huir de Birmania hacia Bangladés.
China, uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, bloqueó una resolución similar este lunes respaldada por Estados Unidos, Reino Unido y Francia.
El pronunciamiento del Consejo le pidió a Birmania asegurar la no continuación del “uso de fuerza militar en el estado de Rakáin” y respetar los derechos humanos.
También expresó “gran preocupación” por las violaciones a los derechos humanos de los rohinyá realizados por las fuerzas de seguridad, las cuales incluyen “el uso sistemático de fuerza e intimidación, asesinato de hombres, mujeres y niños, violencia sexual y la destrucción y quema de hogares y propiedades”.
Desde el 25 de agosto de este año, según reporta la ONU, unos 607.000 rohinyá han cruzado la frontera entre Birmania y Bangladés. Han huido por el operativo impulsado por las fuerzas militares birmanas (respaldadas por grupos budistas) contra la comunidad musulmana. El uso de fuerza desproporcional de las autoridades logró desplazar a miles, destruyendo sus hogares con morteros y pistolas y matando a hombres, mujeres y niños.
La ONU ha documentado masivas violaciones grupales, asesinatos (incluyendo a bebés y niños), palizas brutales y desapariciones. Investigadores de Naciones Unidas indicaron en un reporte que tales violaciones pueden ser consideradas crímenes contra la humanidad.
En septiembre, el ministro de Relaciones Exteriores de Bangladés, Abul Hasan Mahmood, reportó la muerte de unos 3.000 rohinyás a causa de las campañas violentas emprendidas por las fuerzas militares de Birmania.
El comunicado también pidió acceso total a las organizaciones humanitarias al norte de Rakáin y el regreso de los rohinyá a sus hogares.
El embajador francés ante la ONU, Francois Delattre, le dijo a los reporteros que el comunicado le enviaba un “mensaje fuerte y unánime por el fin de la limpieza étnica que tiene lugar en Birmania ante nuestros ojos”.
Jonathan Allen, el embajador británico, dijo que el Consejo de Seguridad le dio un “mensaje contundente y claro” a Birmania.
Agregó que el Consejo exigió al Gobierno birmano implementar las recomendaciones de la comisión asesora de la ONU.
Turquía ha estado a la cabeza en la provisión de ayuda a los refugiados rohinyás, y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, habló de la situación que atraviesa la minoría étnica en la ONU.
Los rohinyás, descritos por la ONU como el grupo de personas más perseguidas del mundo, se enfrentan a crecientes temores de ser atacados después de que docenas fueran asesinados, víctimas de violencia comunitaria en el 2012.
Hace un año, después de una serie de ataques en puentes fronterizos en Maungdaw, las fuerzas de seguridad lanzaron una campaña de cinco meses, en la que, según reportan diferentes grupos rohinyás, murieron cerca de 400 personas.
*Daniela Mendoza contribuyó a la redacción de esta nota.