Andreína Itriago
31 Julio 2018•Actualizar: 31 Julio 2018
La jornada 36 de protesta de los gremios de salud venezolanos fue diferente. Caminaron desde la plaza Francia de Altamira, al este de Caracas, hasta la sede de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en la misma urbanización.
La intención: consignar un documento dirigido al representante de la OPS en Venezuela, José Moya, en el que le exponen la “grave situación” que atraviesa la salud pública en el país sudamericano, y le solicitan interceder ante el Ejecutivo nacional para obtener la “impostergable atención” a las demandas laborales y reivindicaciones salariales de los trabajadores de la salud.
De igual forma, el denominado Comité de Lucha por la Salud y la Vida le pide desarrollar mecanismos de control efectivos de los recursos financieros y materiales asignados para hacer frente a la crisis de la salud en Venezuela, “para evitar la corrupción que hasta ahora ha reinado en los no pocos recursos que por diferentes vías han sido otorgados a los entes responsables de la rectoría de la salud en Venezuela”.
El presidente de la Federación Farmacéutica Venezolana (Fefarven), Freddy Ceballos, sintetizó esta última petición en dos palabras: “contraloría social”. Y acotó: “Que no siga sucediendo que vemos medicamentos que son del mismo Estado que se venden en las calles (…) los están vendiendo a los mismos pacientes, eso lo hemos vivido en (la sede de) el seguro social y en las puertas de los hospitales”.
El representante de la OPS recibió a los representantes de los manifestantes. Según informaron los delegados, Moya expresó estar consciente de la situación y les dijo que elevaría la información que le suministraron al Estado venezolano.
De igual forma, el representante les aseguró que estaban haciendo un esfuerzo por controlar la reaparición de algunas enfermedades que se han propagado en Venezuela como la difteria, el paludismo y la malaria.
En la misiva, los manifestantes destacan un “importante déficit” de personal de salud en Venezuela. De acuerdo con datos de la Federación Médica Venezolana expuestos en el documento, 22.000 médicos han emigrado; y entre 3.000 y 5.000 enfermeros también han salido del país, según la Federación de Colegios de Profesionales de la Enfermería de Venezuela.
El pasado 21 de julio, el presidente Nicolás Maduro reconoció fallas del sistema de salud en Venezuela y pidió a los directores de los hospitales tener el liderazgo para la resolución de los problemas, en el marco de una reunión que sostuvo en el Palacio de Miraflores con los responsables del área de salud en el país.
“Vamos a cambiar todo lo que sea necesario, vamos a recuperar todo lo que sea necesario por la salud del pueblo”, dijo Maduro ese día. Durante el encuentro, se programó un congreso nacional de salud, que se celebrará el próximo 25 de agosto.
Según informó a la Agencia Anadolu el dirigente sindical de hospitales y clínicas de Caracas, Mauro Zambrano, el paro que iniciaron las enfermeras de la capital el pasado 25 de junio, y al que se sumaron después los otros gremios y sindicatos de trabajadores de la salud, se mantendrá en los próximos días.