Godfrey Olukya
16 Septiembre 2017•Actualizar: 17 Septiembre 2017
Unicef está lanzando una campaña para que 150.000 niños de primaria regresen a la escuela en una volátil región de la República Democrática del Congo.
La campaña se da después de más de un año de choques entre milicias y fuerzas de seguridad que han desplazado a miles de familias y han dejado a 850.000 personas sin acceso a servicios esenciales como la educación y la salud.
La Unicef calcula que en la región de Kansai, 440.000 niños no pudieron terminar el año escolar anterior debido a la inseguridad. Se dice que más de 400 escuelas han sido atacadas y cerradas.
“Es crucial que los niños regresen a la escuela a manera de restaurar el sentimiento de normalidad en sus vidas tras meses de miedo e incertidumbre”, dijo el Dr. Tajudeen Oyewale, representante activo de la Unicef en el país.
La campaña incluye actividades de comunicación que incentivan a los padres a matricular a sus hijos, distribución de útiles escolares, y el entrenamiento de 2.750 maestros sobre educación, paz y apoyo psicosocial.
El caos llegó a la región de Kansai en agosto de 2016, cuando la policía mató a Kamuina Nsapu, el líder de una milicia homónima. Tras esto, la milicia comenzó a atacar aldeas y a matar civiles y miembros de las fuerzas de seguridad.
A principios de este mes, la ONU emitió una advertencia sobre lo que calificó como un sufrimiento humano enorme en la región de Kansai.
“Grupos armados locales han destruido y robado de manera sistemática puestos de salud, escuelas y otros edificios públicos. Profesores y profesionales de la salud han tenido que escapar o han sido asesinados”, dijo en un comunicado.
La ONU calcula que 1.4 millones de personas han sido desplazadas por el conflicto que ahora afecta a nueve de las 26 provincias del país.