Michael Hernandez
25 Julio 2018•Actualizar: 26 Julio 2018
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este martes que no respondió el teléfono cuando lo llamaron líderes mundiales con la intención de convencerlo de que no declarara a Jerusalén como la capital de Israel.
Trump indicó que estaba “inundado” de llamadas de líderes del exterior, “implorando e incluso exigiendo” que cambiara su decisión.
“Me llamaban de reyes, presidentes y dictadores. Me llegaban llamadas de todo el mundo”, le dijo Trump a sus seguidores durante la Convención Nacional de Veteranos de Guerras Extranjeras en la ciudad de Kansas, Missouri.
“Y cuando supe de qué se trataba, decía ‘Diles que los llamaré la próxima semana’. Después los llamé y les dije ‘Oh, no sabía que se sentían de esa manera. Bueno, ya es muy tarde’”.
La decisión de Trump de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel, en diciembre del año pasado, fue una medida ampliamente criticada y vista como algo que va a perjudicar los acuerdos que buscan un proceso de paz palestino-israelí.
El disputado estatus de la ciudad fue ampliamente considerado como un tema que debe ser resultado final de las conversaciones y el anuncio de Trump desató una condena entre los líderes palestinos, quienes rechazan el papel de Estados Unidos en las conversaciones de mediación por el anuncio y se han negado a volver a las negociaciones.
Israel ocupó los territorios de Cisjordania, incluyendo a Jerusalén Este, durante la guerra de 1967. Anexó la ciudad entera en 1980, reclamándola como la “capital eterna e indivisa” del "Estado judío", una medida que nunca fue reconocida por la comunidad internacional.
El derecho internacional considera los asentamientos en Cisjordania y en Jerusalén Este como construcciones ilegales.
Trump asegura estar “muy orgulloso” de su decisión, elogiando el apoyo que le han brindado los conservadores evangélicos.
A principios de este año, Estados Unidos suspendió la mitad de su financiamiento para la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), retirando USD 65 millones de su presupuesto anual de USD 125 millones, después de que los palestinos rechazaron el papel de Estados Unidos en cualquier proceso de paz.
La agencia se enfrenta a un recorte en el financiamiento que podría terminar en la cancelación de aperturas de escuelas programadas en septiembre.
*Daniela Mendoza contribuyó con la redacción de esta nota.