Muhammed Ali Akman,Gülşen Topçu
13 Noviembre 2017•Actualizar: 14 Noviembre 2017
El primer ministro del Líbano, Saad Hariri, quien dimitió recientemente de su cargo, dijo el domingo por la noche que regresaría “pronto” a su país en medio de una entrevista televisada.
“Renuncié. Iré al Líbano muy pronto y renunciaré de la manera constitucional” dijo Hariri en la primera entrevista que confiere después de su renuncia.
El 4 de noviembre, Hariri anunció de manera abrupta su renuncia en un discurso televisado desde Arabia Saudita.
“Mi renuncia llegó como un llamado de alerta para el Líbano”, dijo Hariri.
En su discurso de renuncia, Hariri criticó a Irán y a su aliado Hezbolá, acusándolos de plantar “sedición” en la región e interferir en asuntos árabes.
“No estoy en contra de Hezbolá como un partido, pero tengo problemas con que Hezbolá esté destruyendo al país”, argumento Hariri durante la entrevista.
El viernes, el jefe de Hezbolá, Hassan Nasrallah, acusó a Arabia Saudita de estar reteniendo a Hariri en contra de su voluntad, y que no le han permitido regresar al Líbano.
Las autoridades saudíes aún no han respondido a los comentarios de Nasrallah. Sin embargo, de acuerdo con la agencia de noticias MENA, la administración saudí hizo un llamado a los ministros de Asuntos Exteriores árabes a llevar a cabo una “reunión urgente”.
La renuncia de Hariri, la cual aún no ha sido aceptada por el presidente libanés Michel Aoun, se dio en medio de un periodo de tensiones entre Arabia Saudita e Irán.
Hariri fue nombrado primer ministro a finales del año pasado. Antes de su renuncia, lideró un Gobierno de 30 miembros, entre ellos, a representantes de Hezbolá.
Arabia Saudita, aliada de Hariri, es archienemiga de Irán en la región. Mientras Riad apoya a la oposición armada en Siria, Irán y Hezbolá apoyan al régimen de Bashar al-Assad.
*Daniela Mendoza contribuyó a la redacción de esta nota.